Historia
   
Nace un refugio
En 1999 adquirimos la quinta que se encontraba abandonada por más de dos años. Su aspecto era muy diferente al actual, pero manteniendo su sensación de tranquilidad y aislamiento.

En nuestras primeras visitas conocimos a una perra flaquita, en bastante mal estado, que se encontraba obviamente muy arraigada al lugar abandonado.
La Pepa (asi la bautizamos), señora del lugar, sobrevivió en sus tiempos de soledad comiendo nueces, frutas y seguramente algunas gallinas de los vecinos. La Pepa, perra fiel a su lugar, nos acompañó durante los siguientes 10 años y hasta el final de sus días, demostrando en todo momento su cariño y lealtad al lugar y a nosotros.
 
La madera, un material noble
La elección de hacer una casa con bastante presencia de este elemento (la madera), se hizo por el deseo de que nuestros huéspedes puedan vivir en un entorno natural y distinto.

La no acumulación de electricidad estática y una mejor absorción de ruidos hacen el ambiente mucho más agradable y relajante.
Al ser la madera un producto térmico, aísla el interior de las temperaturas exteriores mucho mejor que otros materiales, ya se trate de frío o calor, lo que conlleva a un menor consumo energético, tanto en calefacción como en aire acondicionado, en pos del cuidado del medio ambiente.